martes, 19 de marzo de 2024
Cuando acecha la maldad: terror rural
miércoles, 21 de febrero de 2024
Perfect Days: aquellas pequeñas cosas
Tokyo, actualidad. Un hombre se despierta de madrugada en su sencillo apartamento, sale de casa y se dirige a su trabajo; limpiar retretes en Tokyo. Le observamos en su rutina laboral diaria, sus pausas para comer, lectura y fotografía. Y vuelta a empezar.
Así se podría resumir esta película.Apenas sabemos nada del protagonista más allá de lo que podemos intuir por su afición a la fotografía, la música que escucha en el coche o en casa (detalle importante: siempre en formatos físicos o analógicos) y los libros de 2ª mano que compra y sus mínimas interacciones sociales son siempre cordiales, incluso cuando irrumpe brevemente su familia en la acción. Su vida se desarrolla con una placidez y armonía ajena al ajetreo de nuestros tiempos digitales y dicho sentimiento se contagia al espectador.
Lo que a priori puede parecer una banalidad sin interés se convierte gracias al talento de un Wim Wenders (que vuelve en plena forma a la ficción después de casi dos décadas dedicado al documental y pocas y discretas incursiones en la ficción) en una brillante y emocionante película sobre un hombre que ha encontrado la paz y la serenidad vital en la vida. La dirección es casi transparente y atenta al detalle, la fotografía limpia, clara y sin excesos; el montaje fluido; la película transmite la serenidad de las clásicos del japonés de los años 50. Hemos leído en redes quien la interpreta como "alcanzarás la felicidad limpiando baños" pero eso además de ser un análisis superficial es no haberse enterado de mucho. La película más bien nos invita a pararnos, tomar un respiro, observar las pequeñas cosas a nuestro alrededor y disfrutar con calma y sin estridencias de nuestras vidas y de las cosas que nos gustan un mensaje totalmente a contracorriente de los tiempos actuales. Y la película termina siendo un oasis de tranquilidad en la cartelera actual que nadie debería perderse.
8/10
Lo mejor: que existan pelis así.
Lo peor: hacer lecturas superficiales de la misma.
miércoles, 14 de febrero de 2024
Femme: deseo, peligro.
Casi de tapadillo llegaba a fin de año esta áspera opera prima de cine queer con formas entre el revenge thriller y el mejor cine social inglés. La premisa es potente: una drag queen es víctima de una agresión tránsfoba para posteriormente iniciar, ya con aspecto convencional de hombre, una turbulenta relación con su agresor que aparentemente no le reconoce.
A partir de aquí la película construye y desarrolla la tensión tanto sexual entre los dos protagonistas como social, basada completamente en la asimilación de roles opuestos que poco a poco se van diluyendo conforme se van metiendo en una relación tan ambigua como tóxica, desde el momento en que está basada en los motivos nunca claros del protagonista (¿venganza? ¿atracción por el vacío y el lado oscuro?¿puro deseo físico?) y el entorno opresivo de masculinidad tóxica y negación de si mismo del agresor que le lleva a ocultar su deseo y manifestarlo desde la agresividad al otro.
La película no profundiza demasiado en estos motivos, se ocupa más bien de construir la resbaladiza relación entre ambos en un entorno tenso y nocturno con el deseo y cierta ternura (pero también la violencia) afloran en cualquier momento hasta llegar un cierto entendimiento previa catarsis final. La resolución tiene el punto justo de ambigüedad para no caer en el "revenge porn" y dejar algo de esperanza a sus personajes, a criterio del espectador.
Lo mejor: George McKay cambiando de registro y dominando su terrible personaje; resulta totalmente reconocible desde que aparece en pantalla.
Lo peor: le falta algo de profundidad para ser realmente memorable.
7/10
jueves, 1 de febrero de 2024
The holdovers: los que se quedan
La primera película del año suelo elegirla con cierta ilusión, es mi manera cinéfila de dar la bienvenida al mismo y sentar el tono de lo que está por venir. Asimismo atendiendo a la tradición cultural imperante, (al menos en occidente) la oferta no es muy amplia ni temáticamente arriesgada. Afortunadamente este año nos llega justo a tiempo "Los que se quedan".
La película nos cuenta la historia de una serie de personajes que por distintas circunstancias deben quedarse en un internado de un colegio de élite durante las vacaciones de navidad de 1970. Partiendo de esta sencilla premisa y trabajando por 2ª vez en base a un material no escrito por el mismo, Alexander Payne nos ofrece en esta ocasión la perfecta película navideña: un drama sin excesos envuelto en comedia de opuestos destinados a entenderse; adulto con diálogos ingeniosos pero creíbles recitados con un tempo perfecto por actores en estado de gracia, personajes perfectamente reconocibles y situaciones que se amenazan con desembocar en la tópica explosión emocional con exceso de violines tan querida en el drama U.S: pero que nunca llegan a hacerlo gracias a un guión controladísimo que fluye con naturalidad y a una ajustada y contenida dirección que encuentra el equilibrio perfecto para emocionar manipulando lo justo. Incluso le perdonamos el típico punto de inflexión final con redención de todos los personajes, tan de manual, por el buen sabor que deja el conjunto a la salida.
Todo esto por supuesto se sostiene gracias a un casting perfecto tanto de sus 3 personajes principales como de todos los secundarios; aunque quien roba la función es Paul giamatti, al que hemos visto en mil papeles tanto principales como secundarios, en ocasiones dado a la sobreactuación pero que aquí aporta su peculiar fisionomía un personaje en principio nada agradecido y logra que sintamos empatía por el mismo llevando el peso de la película en su interpretación pero sin imponerse nunca a sus compañeros. Debería ganar en nada el Oscar a la interpretación masculina, esta vez sí.
Lo mejor: tenemos nuevo clásico navideño.
Lo peor: que no le den el Oscar a Giamatti.
martes, 18 de julio de 2017
20th century women: la revolución eran ellas.
Por fin he tenido ocasión de ver la una de las películas que más injustamente ha pasado desapercibida la pasada temporada (en España directamente se ha estrenado en formatos domésticos sin pasar por salas, si no me equivoco). Tomando como hilo narrativo el "coming of age" de Jamie (15 años) en 1979, este termina siendo casi un macguffin para retratar a las mujeres que le rodean y su relación con el tiempo en el que viven; a saber, su madre Dorothea (magnífica como siempre Annette Benning), Abbie la inquilina (Greta Gerwig matizando su registro habitual y adaptándolo a la circunstancia) y Elle Fanning, la mejor amiga y confidente, en la fina linea siempre de la tensión sexual no resuelta y que tal vez sea mejor dejar así.A través de ellas y sobre todo de su impacto en Jaime se tratan temas como el feminismo más radical de la época, la dificultad de la maternidad tardía, el despertar sexual y afectivo de las adolescentes de la época e incluso la música como expresión de distintas formas de pensar, no tanto de cambio de época (tanto Black Flag como los Talking Heads cuya música se utiliza en la película surgieron entonces y se desarrollaron en la década posterior) sino como expresiones igualmente válidas aunque contrapuestas de distintas formas de enfrentarse a la nueva década y a la vida.
El hecho de que le película esté ambientada justamente en 1979 en Santa Barbara, en una época de tantos cambios y geográficamente al límite del centro de todo (Los Ángeles) y de que la casa en la que conviven todos esté en continua restauración es metáfora perfecta del momento vital de todos los protagonistas, en un punto de cambio potencial tanto vital como social, en el que los desplazamientos en coche tienen algo de descubrimiento, de llegar a algo desconocido y como tal son mostrados (especialmente los nocturnos, con esa fotografía saturada de luz y neón como si de un viaje lisérgico al otro lado se tratara). Y termina por mostranos a las protagonistas como pioneras y a su manera casi invisible como instigadoras del cambio y la apertura de nuevas formas de pensar, tanto suyas como a través de la influencia que todas ejercen en el Jamie.
7.5/10.
lunes, 6 de marzo de 2017
Moonlight: despertar vital y sexual en 3 actos.
8/10.
martes, 28 de febrero de 2017
Toni Erdmann: the greatest love of all...
7/10.
Sometimes you make me feel
Like I'm living at the edge of the world
Like I'm living at the edge of the world
It's just the way I smile, you said...
viernes, 24 de febrero de 2017
Jackie (¿hace falta algo más?)
JACKIE
You understand that I will be editing this conversation? Just in case I don’t say exactly what I mean.
JOURNALIST
With all due respect that seems very unlikely, Mrs. Kennedy.
[Jackie stares at him, polite but firm]
JOURNALIST
Right. Okay. So this will be your own version of...what happened.
JACKIE
Exactly. Come in.
lunes, 30 de enero de 2017
Solo el fin del mundo: La familia y nada más.
martes, 24 de enero de 2017
Arrival. El lenguaje como herramienta.
9/10.
lunes, 23 de enero de 2017
Frantz. Reformulando la historia.
jueves, 19 de enero de 2017
Lalaland. La ciudad de las estrellas (pero no tan brillantes).
Qué rabia me da cuando al ver una película que espero me lo dé todo y me haga salir entusiasmado dando brincos no consiga hacerme olvidar al crítico (ja!) de cine a cambio del espectador y el placer de disfrutarla como cuando tenía 13 años. Que es lo que para mi disgusto me ha pasado con esta, la película más esperada de la temporada y la que más pasiones está despertando, así que voy a intentar explicarme antes de que alguien me diga que estoy muerto por dentro.
7/10.
lunes, 19 de septiembre de 2016
Retro-review: Paris is Burning: strike a pose!
domingo, 24 de julio de 2016
Retro-review: Posession (1981).
sábado, 21 de mayo de 2016
La bruja (The Witch: A New England Folktale): el terror como insinuación
martes, 17 de mayo de 2016
Julieta: drama invisible.
viernes, 1 de abril de 2016
El cuento de la princesa Kaguya (2015). Como si fuese, casi, la primera película de animación.
domingo, 13 de marzo de 2016
Frente al mar: Angelina mirando a Europa (por google maps y sin gafas).
Uf, que papelón. A ver: por un lado valoro y respeto el arrojo de Angelina para intentar ser una artista total (al menos en el medio cinematográfico) y lanzarse a escribir, dirigir y protagonizar una película como esta. Se nota asimismo lo muy fan que es de las pelis de Antonioni o de Bergman de los 60-70 y las ganas que tenía de hacer algo en esa línea, con una pareja al frente como protagonista, un secreto compartido y una dolor que exorcizar. Pero eso es todo; el resultado lamentablemente es un despropósito que recuerda más a lo que hacía el personaje de Javier Cámara en "Torremolinos 73" (si al menos tuviera su gracia...) que a los referentes citados. Para empezar el guión resulta torpe y en ningún momento nos prepara para el momento en que descubrimos el conflicto; tanto podría ser ese como cualquier otro y para más inri tiene que mencionarlo el personaje de Brad específicamente. Por no hablar de los diálogos, pretendidamente intensos y poéticos pero que terminan siendo ridículos en muchas ocasiones o la descripción del personaje principal, Vannesa (se pasa la primera mitad de la película fumando, mirando intensamente al infinito o tirada en una silla o hamaca bebiendo). En cuanto a la dirección, quiere ser incisiva, sutil y eliptica y termina siendo pretenciosa y vacua, tan preciosista como sin alma; preciosa música y fotografía al servicio de la nada, como regalar un mueble de Ikea y pretender que es de caoba lacada. Lo único que se salva un poco son las interpretaciones, todas estupendas excepto paradójicamente la propia Angelina, que parece confundir en muchas ocasiones introspección inexpresividad. Brad en cambio saca mucho provecho de su desagradecido papel, se nota que quería darlo todo por su esposa. Resumiendo, para su próxima película como directora le vendría muy bien rebajar pretensiones, apuntar más bajo e ir poco a poco, centrarse en la dirección de actores (que se le da realmente bien) y contratar a alguien que le ayude con el guión.lunes, 7 de marzo de 2016
Brooklyn: nostalgia, la justa.
martes, 1 de marzo de 2016
La habitación: la maternidad sin duda era esto.
Poco que añadir a una de las películas más
interesantes y comentadas de la temporada.
Partiendo de una premisa sencilla (una mujer y su hijo encerrados en una
habitación y su posterior salida al mundo), lo que en otras manos habría dado
para una película oscura y escabrosa sobre el abuso y la privación de libertad
termian siendo un precioso y luminoso retrato sobre la relación de una madre y
su hijo en condiciones extremas y su vuelta a la realidad. La primera mitad es
modélica en cuando a tensión narrativa, aprovechamiento del reducido espacio de
la habitación en la que están confinados los protagonistas y modulación de
sentimientos. Jack y su madre son por
encima de todo personajes reales, no héroes, con sus bajones y momentos de
desesperación, los intentos de ella por oocultar la terrible situación en la que se encuentran y hacerla llevadera y la incomprensión infantil de el en ocasiones.. La película se beneficia enormemente de la tremenda química de
Brie Larson (justísima ganadora del Oscar a mejor actriz del año) y Jacob
Tremblay (sángrate no-nominado); ambos afrontando sus personajes desde una
naturalidad abrumadora, parece que hayan crecido juntos con sus personajes. La
segunda mitad ya en el exterior es menos intensa, y aunque podría haber caído
en el melodrama más desatado se beneficia de la decisión del director de
narrarlo todo rigurosamente desde el
punto de vista del niño evitando así que se le vaya de las manos con excesos
lacrimógenos y justificando las inocentes y reveladoras reflexiones de Jack,
consecuentes con su desarrollo y el entorno en el que ha vivido hasta entonces.
El final es perfecto en cuanto a eso que llaman en ingles “closure”: Joy y Jack
ya definitivamente libres (say goodybe to room ma…) tanto física como
espiritualmente y lanzándose a la vida. 




















